Con la llegada de la temporada de navegación, el Pulpo empieza a emocionarse pensando en las aguas cálidas donde pronto podrá relajarse. Para elegir su próximo destino, ha exprimido sus nueve cerebros, pero le costaba decidir entre disfrutar del sol o descubrir una región con un rico patrimonio cultural. Al final, decidió no renunciar a nada y se dirige a los mejores fondeaderos de la Costa Brava.
La Costa Brava es muy apreciada por los navegantes gracias a sus costas paradisíacas y su encantador interior. Cuenta con numerosos atractivos naturales y culturales que contribuyen a su popularidad. Sus hermosas playas llenas de vida, su gastronomía reconocida a nivel mundial y su impresionante arquitectura no dejan a nadie indiferente.
Hoy, el Pulpo te lleva con él en su nueva aventura y te presenta los mejores fondeaderos de la Costa Brava.
Los mejores fondeaderos de la Costa Brava
Clima: Suave y agradable durante todo el año
La Costa Brava goza de un clima mediterráneo, lo que la convierte en un destino ideal durante todo el año. Los inviernos son suaves y los veranos calurosos. Al estar ubicada en el noreste de España, durante las olas de calor del verano se puede disfrutar de vientos frescos y un poco más de humedad que en las regiones vecinas.
Badia de Portbou
Es el fondeadero más al norte de la Costa Brava, justo en la frontera entre Francia y España. Protegida de los vientos del oeste, ofrece buen agarre en un fondo marino compuesto principalmente de arena (aunque con algunas rocas a evitar), a unos 8 metros de profundidad.



Rodeada por las conocidas playas de Portbou y Les Tres Platgetes, la bahía ofrece un entorno encantador al pie de un acantilado escarpado. Para los más aventureros, hay cuevas y acantilados accesibles solo nadando: lleva máscara y tubo para observar las numerosas especies endémicas que habitan este fascinante mundo submarino.
Cerca del puerto deportivo y del pueblo, es un fondeaderos ideal para abastecerse. También podrás disfrutar de los bares, restaurantes y pequeñas tiendas de esta soleada localidad.
Cala Garbet
Nuestra siguiente escala está a unas millas al sur de la Badia de Portbou. Cala Garbet es un fondeadero que no puedes perderte nada más cruzar la frontera: está repleto de tesoros naturales.
Numerosas calitas rocosas y arenosas, como la Platja de Garvet o la Platja del Borro, rodean la cala. Los colores del agua, las rocas y la arena crean una atmósfera muy relajante. Además, es bastante amplia y puede acoger muchas embarcaciones sin perder su tranquilidad, incluso en temporada alta. En este rincón paradisíaco, entre mar y tierra, a menudo se pueden ver simpáticos delfines. Aunque son curiosos y se acercan a los barcos, recuerda siempre seguir las normas de interacción.



Jean-Baptiste y muchos otros navegantes fueron visitados por delfines durante su estancia:
“Excelente fondeo sobre arena, pero lo que más nos marcó fue la visita de una pareja de delfines mulares que pasó varias horas con nosotros. Se acercaban a pocos centímetros del barco.”
Bien protegida de los vientos del sur al noroeste, puedes fondear cómodamente sobre bancos de arena a unos 6 metros. Eso sí, si sopla la Tramontana, la bahía puede volverse bastante movida… ¡pero no por ello menos mágica!
Cala Jugadora
Ahora nos dirigimos un poco más al sur de la Costa Brava para nuestra próxima escala: Cala Jugadora. Situada a pocos pasos del faro del Cap de Creus, dentro del parque natural homónimo, esta cala rocosa de aguas cristalinas es muy apreciada por los navegantes.
La “ruta del Creus”, visible desde el fondeo, ofrece un panorama espectacular que puedes disfrutar directamente desde la cubierta de tu barco. Y es que, por su belleza sobrecogedora y su singularidad, el Cap de Creus es una auténtica joya de los Pirineos catalanes. Representa la unión perfecta entre tierra y mar, formando un paisaje verdaderamente hipnótico.


Cala Jugadora también es conocida por el esnórquel. Podrás explorar los fondos marinos nadando entre arrecifes, arena y praderas de posidonia, el hábitat de una fauna acuática rica y diversa.
Por último, Cala Jugadora ofrece una excelente protección frente a los vientos del suroeste hasta el este. Podrás fondear fácilmente sobre un lecho arenoso, aunque deberás tener cuidado y evitar las pocas rocas señaladas por otros navegantes en Navily.
Badia de Guillola
Aunque bastante concurrida durante el día en verano, por la tarde la Badia de Guillola se transforma en un remanso de paz ideal para disfrutar de un entorno típico de la Costa Brava. Con un paisaje que combina mar, montaña, arena y pinos marítimos, este fondeadero se mantiene bastante salvaje. Las pequeñas playas que rodean la bahía (Platja Guillola, Platja des Jonquet y Platja de Sant Lluís) y los acantilados que caen a pico sobre el mar la convierten en una parada muy apreciada.
El fondo marino está compuesto por rocas, praderas de posidonia y algunos bancos de arena. Por lo tanto, deberás tener cuidado y asegurarte de lanzar el ancla sobre la arena. Estarás muy bien protegido de todos los vientos, excepto los de componente este, lo que convierte este fondeadero en un auténtico remanso de paz, incluso cuando sopla la tramontana.



Antoine, que visitó la Badia de Guillola en 2021 con su velero, guarda muy buenos recuerdos:
“Una de las bahías más bonitas del Cap de Creus. Bien protegida: fondeadero estable a menos de 10 metros de profundidad. Durante el día, en verano, hay gente, pero a las 20h vuelve la calma. Buen punto de partida para una caminata hasta la casa-museo de Dalí.”
— Antoine, Manoa, velero 6,2 m
Cala Rustella
Más al sur de la Costa Brava encontramos nuestro próximo fondeadero: Cala Rustella. Aquí podrás admirar un magnífico paisaje natural, cubierto de pinares, que rodea una cala de aguas translúcidas. Este entorno, en la confluencia del mar, el verde y la roca, parece sacado del paraíso.
Según los navegantes, es mejor disfrutar de este fondeadero al atardecer, ya que durante el día suele estar muy concurrido. Por la noche, a diferencia del bullicio diurno, desaparecen las motos acuáticas y taxis del mar, y la calma vuelve a Cala Rustella. Platja Rostella, una playa íntima al fondo de la cala, refleja todo el encanto salvaje de la Costa Brava.
Además, los aficionados al buceo encontrarán aquí su lugar ideal. De hecho, Punta Melchucha es muy conocida para practicar esnórquel. Al pie de esta punta se encuentra el famoso pecio del barco mercante Melchucha, bien conservado y hogar de numerosos peces y otras especies marinas.
Cala Rustella ofrece buena protección frente a los vientos desde el sur hasta el noreste. Puedes fondear o usar las boyas disponibles. Siguiendo el consejo de los usuarios de Navily, lo ideal es echar el ancla sobre un fondo arenoso, a unos 9 metros de profundidad, en el centro de la cala, para evitar dañar la posidonia.
Sa Riera
En su siguiente escala, el Pulpo continúa rumbo sur hasta Sa Riera. Las aguas cristalinas del Mediterráneo, las vistas sobre las islas Medas y la frondosa vegetación que bordea la bahía hacen de este lugar un rincón idílico. Platja de Sa Riera, una amplia playa de arena, se extiende al fondo de la cala, justo al pie de Begur, un pintoresco pueblo enclavado en las colinas que descienden hacia el mar turquesa.
Un paisaje de encanto hipnótico, ¡típico de la Costa Brava! Además, en Sa Riera puedes dar un paseo agradable por la costa y disfrutar de la cocina local tradicional en los numerosos restaurantes y bares de tapas.
Por último, la bahía es lo suficientemente amplia como para acoger muchas embarcaciones con comodidad.
Aquí podrás fondear fácilmente sobre un fondo de arena a unos 6 metros de profundidad. El fondeadero está bien resguardado y ofrece protección frente a los vientos que van del sureste al noroeste, por el este. En caso de viento fuerte, los navegantes recomiendan fondear en el este de la bahía, ya que en el centro se forma una especie de “pasillo del viento”.
Cala Futadera
Si buscas un fondeadero salvaje y naturalmente encantador, no busques más: baja por la costa hasta Cala Futadera. Esta cala ofrece una paleta de colores delicados y frescos: el turquesa del mar, el rosa pálido de los acantilados y el verde intenso de los pinos. Durante el día, la luz del sol realza aún más esta belleza natural. Los acantilados, que se hunden directamente en el mar, rodean una pequeña playa de arena que parece un anfiteatro natural.
Bastante concurrida durante el día en temporada alta, por la tarde Cala Futadera se convierte en un verdadero remanso de paz y tranquilidad.
Puedes echar el ancla sobre un fondo arenoso, a unos 10 metros de profundidad. Estarás bien protegido de los vientos del sur al noroeste, por el oeste.
Tossa
Y para terminar, el Pulpo te presenta uno de los fondeaderos más bonitos de la Costa Brava. Tossa es un lugar ideal tanto si quieres relajarte en un entorno de ensueño como si prefieres descubrir un encantador pueblo medieval con un rico patrimonio histórico.
Los navegantes que han fondeado aquí recomiendan visitar el casco antiguo amurallado durante tu estancia en tierra. Compuesto por casas de piedra, callejuelas empinadas y estrechas, y murallas medievales por donde puedes pasear, este pueblo te transporta directamente a la Edad Media. Restaurantes y bares como Da Giovani o Tapes del Mar te permitirán degustar la gastronomía local.



En Tossa, como cuenta Louis:
“Lleno de boyas, pero puedes fondear al sur, justo bajo la fortaleza, en 7-8 metros sobre arena… vistas preciosas al pueblo.”
— Louis – Blackjack III – velero ~10,23 m
Nuestra ruta por los mejores fondeaderos de la Costa Brava llega a su fin, y el Pulpo se despide de la costa española con el corazón encogido. Si tú también has caído bajo el hechizo de la Costa Brava, no dudes en compartir tu experiencia en Navily.
Y si quieres seguir descubriendo las costas e islas españolas, echa un vistazo a nuestros artículos sobre las Baleares y explora los mejores fondeaderos de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.
¡Buenos vientos, capitanes!

Leave A Reply